⌂ » 2025 » Volumen 44 - Número 3 » Anticuerpos biespecíficos para el tratamiento del mieloma múltiple en recaída/refractario: recomendaciones de expertos para la administración en los centros españoles
M.ª Victoria Mateos 1, Josep M. Martí-Tutusaus 2, Esperanza Lavilla 3, M.ª Esther Clavero 4, Alexia Suárez-Cabrera 5, M.ª Jesús Blanchard 6, M.ª José Cejalvo 7
1 Departamento de Hematología, Hospital Universitario de Salamanca, Salamanca, España; 2 Departamento de Hematología, Hospital Universitari Mútua Terrassa, Barcelona, España; 3 Departamento de Hematología, Hospital Universitario Lucus Augusti, Lugo, España; 4 Departamento de Hematología, Hospital Universitario Virgen de las Nieves, Granada, España; 5 Departamento de Hematología, Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, Las Palmas, España; 6 Departamento de Hematología, Hospital Universitario Ramón y Cajal, Madrid, España; 7 Departamento de Hematología, Hospital Lluis Alcanyís, Xàtiva, España
M.ª Victoria Mateos, Josep M. Martí-Tutusaus, Esperanza Lavilla, M.ª Esther Clavero, Alexia Suárez-Cabrera, M.ª Jesús Blanchard, M.ª José Cejalvo
La información completa de afiliaciones y autor de correspondencia está disponible en la versión original en PDF.
*Correspondencia: Alexia Suárez-Cabrera, Email no disponible
Los anticuerpos biespecíficos (AcBs) surgen como una nueva opción de tratamiento en pacientes con mieloma múltiple en recaída/refractario (MMRR) debido a la alta eficacia demostrada en esta población, previéndose un incremento en su uso en los próximos años. Su perfil de seguridad requiere de una formación adecuada. Este consenso de expertos describe los requisitos mínimos necesarios para la introducción segura de los AcBs en los hospitales españoles. La presencia de unidad de cuidados intensivos, la disponibilidad de tocilizumab y profesional sanitario presencial adecuadamente formado, son requisitos esenciales para la administración de AcBs. Además, establecer circuitos para atender rápidamente a los pacientes tratados con AcBs, permitiría prevenir eventos adversos graves y optimizar su uso. Los centros que no cuentan con estos requisitos mínimos podrían establecer acuerdos con hospitales de referencia para derivar a los pacientes durante la administración de la fase de escalada del AcBs, mientras que el seguimiento a largo plazo puede realizarse en cualquier centro con capacidad para tratar a pacientes con mieloma múltiple. El uso de medidas profilácticas reduce significativamente la incidencia de eventos adversos. En el futuro, la incorporación de medidas preventivas y un mayor conocimiento en el manejo de los AcBs, podría facilitar su administración ambulatoria.